sábado, 31 de marzo de 2007

El joven que derroto a 100 mil hombres

Aquiles de Anatolia

Aquiles era un niño audaz, que admirando al gran personaje que alguna vez llevo aquel nombre, decidia no temer a nada ni a nadie, y jamas dudó en hacer lo que estuviera a su alcance para derrotar todos sus miedos y alguna vez salir de su pobreza, quizas siguiendo un Cruzado o dandoles muerte y robando sus bienes.

Pero su realidad era su pobreza y solamente vivia de lo poco que podian sacar el y su padre del río Saleph, lugar que le vio crecer y que vio a su padre envejecer.

Los nobles caballeros cruzaban el río y a veces les daban algo de comida, como otras veces los maltrataban y se llevaban a las mujeres de los pueblos cercanos o violaban a alguna campesina, una de esas veces uno de ellos cometio un gran error.

Un viejo de gran talla, colorida barba y ostentosa armadura, quizas era un Rey, o un Duque o algo asi, pero nadie derribaba a la hermana del pequeño Aquiles sin recibir su merecido y la noche posterior a que aquel viejo hechara su corcel sobre su hermana para luego reirse y desestimar sus heridas, fue aquella en la cual Aquiles planeo su terrible venganza.

El sabia que con sus escasos 11 años y una vara jamas derribaria a un Caballero, pero una apariencia inocente y el abominable calor que rodeaba las fechas le daría una oportunidad.

Cuando el sol nacio nuevamente, los caballeros levantaron su campamento y comenzaron su andar buscando las zonas seguras del rio, las cuales Aquiles amablemente señalo con una vara, para demostrar la profundidad y asi los caballeros evitaran las frias aguas que venian de las montañas, y cuando aquel viejo quizo cruzar, su destreza permitio trazar una senda de muerte para que su ostentosa armadura fuera su propia tumba.

Y asi fue cuando el corcel del viejo poso en una zona que solo aguantaba el peso del diminuto joven, el viejo se fue al agua, donde su armadura le impidio nadar, y la envidia de sus hombres, junto con la avaricia de sus seguidores, les impidio darle una mano, en aquel momento de agonía.

Fue entonces cuando Aquiles le tendio la suya, para implorar la fuerza de los dioses sobre aquel viejo arrogante, quien como golpeado por un rayo comenzo a apretarse el pecho y a recibir la muerte, las aguas frias eran demasiado para su corazon o simplemente Apolo se encargo de él y su sobervia, luego de eso Saladino jamas tendria su batalla fijada, para el 1° de noviembre de 1189, pues un joven, de solo 11 años, ya había derrotado a su contrincante.

No hay comentarios: